Por: Héctor ChichonI, Esq., Ruben Gotlieb Esq., y Manny Crespo, Esq.
Durante años, muchas empresas trataron el Formulario I-9 como un simple trámite de recursos humanos: se completa al momento de la contratación, se archiva y se olvida hasta que llega una inspección. Ese enfoque es cada vez más arriesgado. Las señales recientes del gobierno federal indican que la verificación de la elegibilidad para el empleo podría convertirse en la puerta de entrada a una revisión mucho más amplia de las prácticas laborales, salariales y fiscales de una compañía.
Una Posible Expansión de las Inspecciones
En una entrevista en julio de 2026, el zar fronterizo Tom Homan afirmó que la fiscalización en los lugares de trabajo debe ocupar un lugar central en la estrategia migratoria de la administración. Describió un plan en desarrollo para procesar grandes volúmenes de inspecciones administrativas del Formulario I-9 y mencionó la posibilidad de remitir presuntas infracciones administrativas y penales a Homeland Security Investigations (HSI). También insistió en la responsabilidad del empleador y en la coordinación con el Departamento de Justicia, el IRS, el Departamento del Trabajo y la Administración del Seguro Social.
Conviene ser precisos al señalar que tales declaraciones indican que la administración considera una expansión sustancial, no la continuidad de un programa ya formalizado. Aun así, la dirección es clara y la mención expresa de agencias fiscales y laborales cambia el cálculo de riesgo para el empleador.
Errores que Antes Eran Corregibles
A esto se suma una guía de ICE de marzo de 2026 que reclasificó las infracciones del I-9. Se trata de una orientación de la agencia, no de una ley ni de un reglamento, pero refleja la postura actual de ICE en sus inspecciones. El efecto práctico es que errores de papeleo que antes se entendían como corregibles, si el empleador actuaba de buena fe y los subsanaba a tiempo, pueden acarrear hoy consecuencias más serias. Cada empresa debería revisar con sus asesores cómo se aplica esa guía a sus propios formularios.
Además, existe un matiz importante. Muchas infracciones formales se consideran continuas hasta que se corrigen o hasta que vence la obligación de conservar el formulario. Corregir no borra la responsabilidad histórica, pero puede poner fin a la infracción continua y hacer que empiece a correr el plazo de prescripción de cinco años previsto en 28 U.S.C. § 2462, lo que podría abrir una defensa si el gobierno no presenta su reclamo a tiempo. El análisis es distinto cuando la infracción consiste únicamente en haber completado el formulario fuera de plazo.
Del I-9 a la Auditoría Integral
Este es el punto central para las empresas. Cuando varias agencias comparten información y objetivos, un hallazgo en un frente puede alimentar a los demás. Un I-9 con inconsistencias puede dar lugar a preguntas sobre si los nombres y números de Seguro Social de la nómina coinciden con los registros federales, si las horas y los salarios se reportan correctamente, si los trabajadores están correctamente clasificados como empleados o contratistas y si los impuestos sobre la nómina se retienen y depositan como corresponde.
Es un riesgo práctico, no una consecuencia automática. Sin embargo, una empresa con documentación migratoria desordenada suele tener también otras áreas de cumplimiento que merecen revisión, y una auditoría que empieza por el I-9 puede terminar mucho más lejos de donde comenzó.
Qué Pueden Hacer los Empleadores
- Auditar internamente los I-9, idealmente con asesoría legal, para identificar y priorizar las deficiencias antes de que lo haga el gobierno.
- Planificar las correcciones con un abogado. Las correcciones improvisadas pueden agravar el problema, y el momento y la forma de corregir importan para efectos de prescripción.
- Verificar la coherencia de los datos entre el I-9, la nómina, los formularios W-4 y W-2 y los registros del Seguro Social.
- Tener un protocolo de respuesta. Una notificación de inspección suele conceder solo tres días hábiles para presentar los formularios, por lo que conviene designar un contacto y saber dónde se encuentran los documentos.
- Revisar la clasificación de contratistas y los contratos con proveedores de mano de obra.
- Capacitar al personal de contratación para evitar prácticas discriminatorias, como exigir documentos adicionales por precaución.
Conclusión
La fiscalización laboral se está convirtiendo en un asunto transversal que involucra inmigración, empleo e impuestos al mismo tiempo. Las empresas que sigan tratando el I-9 como un archivo aislado corren el riesgo de descubrir, en plena inspección, que era solo el primer hilo de una revisión mucho mayor. Tratarlo como parte de un programa integrado de cumplimiento es hoy una decisión de gestión de riesgos, no solo una cuestión de papeleo.
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